Fútbol uruguayo
Crecen desde el pie

Tabárez sobre el baby fútbol, el trabajo de formativas y el anhelado pase a Europa

“Hay jugadores del proceso de formativas que no sabemos dónde están”, lamentó el DT de la Celeste. “No es irse a Europa y ya está”, opinó.

08.02.2019 12:20

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2019-02-08T12:20:00
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En la última parte de su extensa charla con FútbolUy, Óscar Washington Tabárez se refirió al fútbol de formativas de Uruguay. Desde el baby fútbol hasta los jóvenes que se van a Europa y cumplen un sueño que no siempre termina de ser completo.

“Por suerte, más allá de que no se puedan prever los empujes generacionales, nosotros tenemos el baby fútbol. Si se terminara el fútbol infantil, el fútbol uruguayo desaparecería en menos de 10 años. Hay 60.000 niños al año que juegan. Con 300.000 personas involucradas cada fin de semana, es la actividad que convoca más en este país.”, reflexionó el maestro.

“Esos tesoros a veces hacen que aparezcan los talentos. Y aparecen jugadores increíbles que, lamentablemente, les siguen debiendo más al papá y a la mamá por razones genéticas que a lo que podamos hacer los entrenadores. Y me refiero a que no hacemos una preparación del talento como hacen en otros medios cuando los compran siendo cada vez más jóvenes y los pueden preparar mejor”, añadió.

“Creo que acá podríamos hacerlo y es uno de los debes que hay. Tenemos un fútbol y por cosas que están pasando no podemos ni siquiera garantizar las cosas esenciales en un fútbol profesional, como la continuidad del producto para los aficionados. Debemos tener el record Guinness de campeonatos suspendidos y no es de ahora, sino de mucho tiempo a esta parte. En ese sentido me refiero a la significación que puede tener un medio local”, lamentó.

El ejemplo de Defensor Sporting y la evolución de Liverpool

“Hay una idea que tengo muy arraigada desde después de 1990; que el fútbol uruguayo se tenía que transformar en un fútbol profesional de juveniles. Si eso no es más o menos no es lo que hace Defensor Sporting, anda cerca. En estos últimos tiempos tiene algún jugador referente que es importante para ayudar el crecimiento de los jóvenes, pero su base son los jóvenes. La razón de ser de las instituciones tiene que pasar por el fútbol juvenil”, opinó.

“En muchos lados las licencias profesionales obligan a tener formativas. Acá conviven equipos que hacen bien las cosas como Defensor con otros que no quiero nombrar y que nunca aportaron un jugador de sus formativas a una selección. Hay otros que ni siquiera tienen juveniles”, lamentó Tabárez, aunque valoró la evolución de algunas instituciones.

“En eso ha habido algún movimiento. Cuando yo empecé, Liverpool casi no tenía jugadores en las selecciones y ahora dos titulares de Liverpool en la sub-20. Hubo un cambio y eso habla bien de los progresos que se pueden tener en ese aspecto, que es muy importante.

“No es irse a Europa y ya está”

Cuando se le preguntó si potencia a la selección a futuro el hecho de que los futbolistas emigren cada vez más jóvenes, e incluso en algunos casos antes de llegar a debutar en la Primera División del fútbol uruguayo, consideró que “a modo de ejemplo resulta obvio que Bentancur y Torreira no crecerían en el fútbol uruguayo como han crecido y siguen creciendo en el fútbol europeo, y podría nombrar a muchos más”, pero relativizó el concepto general.

“Los jóvenes que se van, van a probar. Podemos hablar de Bentancur o de Valverde, pero hay muchos que han ido y juegan en equipos secundarios y no están en la selección pese a haber pasado por selecciones juveniles porque no alcanzaron un nivel significativo. No es irse a Europa y ya está. Irse a Europa tiene que pasar por una cosa muy meditada y programada, y tiene que ser importante para el jugador”, expresó.

“Es importante lo que diga el club, los intermediarios que aparecen y su familia. A veces van en cualquier circunstancia y capaz que los que juegan a altísimo nivel, de todos los que se han ido, sin minoría. Algunos, si logran establecerse en ese nivel de exigencia, empiezan a crecer”, dijo el maestro, y remarcó la importancia de “no perder el vínculo con el proceso de trabajo, hablando de selecciones”.

“Si el jugador tiene edad para una sub-17 puede jugar en Europa, pero hay que buscar la forma de que venga, si tiene interés. A la sub-17 vino hace poco un jugador que está jugando en Alemania, que es hijo de uruguayos. Hay muchos en esa situación y son tan uruguayos como cualquier otro. En este momento, dice mucha gente, está mucho más visible la selección uruguaya por cosas que ha hecho y despierta el interés de esos futbolistas de buscar un espacio pese a contar con el interés de las federaciones para las que actúan”, señaló.

“Por ejemplo Vecino y Torreira descartaron jugar por la selección de Italia porque querían jugar en la de Uruguay, siendo que no habían sido convocados y tampoco era inminente su convocatoria. Eso es un grado de adhesión que es muy simbólico y hay que tenerlo en cuenta porque forma un entorno en la selección de Uruguay muy positivo y que contagia”, ponderó.

La anécdota de las psicólogas y la enseñanza de Ruben Bentancourt

“La ida a Europa es todo un tema. En el proceso anterior había dos psicólogas atendiendo a los juveniles que llegaron a través de Horacio ‘Tato’ López, con quien hablé y me enteré que había estado trabajando con ellas a nivel de formativas en el básquetbol. Me pareció que el hecho de ser mujeres era algo distinto y tal vez lograba algo distinto en el relacionamiento. Por suerte no me equivoqué y fue así”, recordó.

“Recuerdo que a poco de haber concretado su ingreso pasé por la sala de charlas y estaban todas las sillas distribuidas de tal manera que todos los jugadores de la sub-20 pudieran ver un escritorio que estaba en el medio. En cada asiento había una hoja en blanco y un bolígrafo. Le pidieron a cada jugador que escribiera cuál era su máximo deseo en el fútbol. Después tenían que hacer con ese papel un avioncito y hacerlo volar para que cayera en el escritorio. Si se caía tenían que tirarlo de vuelta. ¿Y por qué? Porque era una prueba para generar interés en que lo que dijeran fuera conocido por los demás. Casi todos escribieron ‘un pase a Europa’”, contó.

“En el segundo trabajo dibujaron una valija en el pizarrón y había que ver qué ponían en esa valija y además lo que dejaban acá. Empezaron a hacer pensar a los jugadores y me contaron que en ese momento fue importante la participación de Ruben Bentancourt, que ya estaba en un equipo holandés y les habló a sus compañeros de su experiencia. Les habló de lo lindo que es estar en Europa pero también de cosas que no son sencillas”, explicó el maestro.

Dentro de los puntos en contra, remarcó el hecho de “estar solo y tener problemas de comunicación por no saber el idioma, o tener que hacerse la comida, comer solo y no tener vinculación con nadie”. “A veces le iban medio mal las cosas y con la soledad uno no puede solucionarlas. Eso muchas veces las familias no lo piensan y son las que más impulsan el salto social que puede tener el jugador por la ganancia de dinero, que es válido y no es un delito. Pero muchas veces cometen apresuramientos”, reflexionó Tabárez.

“Los jugadores se van con pocas armas”

A nivel de los intermediarios que generan esos saltos a Europa en plena adolescencia “también se encuentra de todo”. “Está el que sólo le interesa el dinero que puede conseguir y está el que apoya al jugador y lo guía correctamente. Muchas veces depende de varias cosas. Es muy importante el trabajo que se puede hacer en las selecciones con gente especializada que conoce diferentes etapas de la evolución de la persona, la adolescencia y las necesidades de esa etapa de la vida”, consideró.

“Se van con pocas armas los jugadores, salvo cuando el entorno familiar lo apoya, trabaja en valores y no se deja llevar porque el hijo juegue bien. Hay jugadores de todos los estratos y de todos los lugares, y a veces los que vienen de los entornos más problemáticos o menos edificantes son los que necesitan más apoyo”, argumentó el maestro.

“Los equipos europeos llevaban a los cracks de moda de los equipos brasileños, hasta que se dieron cuenta que llegaba diciembre y se les iban a Río de Janeiro para el carnaval. Y además podían llevarse sorpresas con jugadores que no se adaptaran porque sufrieran el frío. Después, con los grandes equipos de ojeadores que tienen, empezaron a observar jugadores jóvenes marcando un perfil muy parecido al que manejamos nosotros para incorporar futbolistas a la selección”, explicó.

“Hay jugadores del proceso de formativas que no sabemos dónde están”

“El empresario Pablo Boselli hablaba de este aspecto; le piden jugadores con el mismo perfil que los que están en las selecciones juveniles. Quieren arqueros altos, defensores rápidos, mediocampistas con grandes condiciones físicas y técnicas que puedan desempeñar varias funciones tácticas, y delanteros con habilidad, situaciones de uno contra uno y capacidad para la definición”, detalló.

“Van viendo el germen de todas esas cosas y por su experiencia los descubren, se los llevan y los forman ellos. Se ha dado en muchos casos. Hoy Juan Manuel Sanabria juega en el Atlético de Madrid y se está formando, pero ya le hemos visto en esta sub-20 mucha evolución positiva respecto a lo que había mostrado en sub-15 y sub-17, que ya era bastante. Siempre fue un jugador destacado con gran apoyo familiar y un montón de cosas que hicieron que las cosas se encaminaran como debe ser. Pero a veces no es así. Hemos tenido jugadores jóvenes con gran potencial que ahora, aunque suene fuerte decirlo así, no sabemos dónde están”, lamentó.

“Jamás se encuentra lo ideal en la realidad pero sí algo que se acerca un poco a lo ideal, en el sentido de tener condiciones físicas y una gran técnica. La velocidad es algo excluyente. Y también un andamiaje psicológico que le permita plantearse desafíos y superarlos más allá de los obstáculos naturales que la propia profesión les va poniendo por delante. Eso hay que trabajarlo desde juveniles y es parte del crecimiento del futbolista. Trabajar especialmente con un talento no es denigrar a los demás, sino aumentar el potencial de los equipos”, concluyó.

FútbolUy - José Luis Calvete

 

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