Selección
Bien igual, gurises

Sub 17: México campeón del mundo

La selección uruguaya sub 17 perdió 2-0 la final del Mundial de México contra el combinado local, y a pesar de haber dejado todo en cancha debió conformarse con un meritorio segundo puesto. El partido fue parejo y la celeste tuvo dos remates en los caños.
10.07.2011 21:48


México 2- Uruguay 0
Goles: 30’ Antonio Briseño, 90’ Giovani Casillas
Amonestados: 16' Guillermo Méndez, 56’ Gastón Silva, 65’ Jonathan Cubero
Expulsados:
Jueces: Svein Oddvar Moen, Kim Haglund (noruegos) y Erwin Zeinstra (holandés)
Estadio Azteca, México DF

México: Richard Sánchez; Francisco Flores, Carlos Guzmán, Antonio Briseño y Jorge Caballero; Kevin Escamilla, Jorge Espericueta, José Tostado (62’ Julio Gómez) y Arturo González; Marco Bueno (74’ Marcelo Gracia) y Carlos Fierro (84’ Giovani Casillas). Entrenador: Raúl Gutiérrez.

Uruguay: Jonathan Cubero; Alejandro Furia, Emiliano Velázquez, Gastón Silva y Gianni Rodríguez; Leonardo Pais, Jim Varela y Maximiliano Moreira (68’ Sebastián Canobra); Elbio Álvarez; Guillermo Méndez (77’ Santiago Charamoni) y Rodrigo Aguirre (25' Juan Manuel San Martín). Entrenador: Fabián Coito.

Como toda final, se presentó friccionada desde el arranque, con los dos equipos arriesgando poco y dividiendo demasiado la pelota, más allá de que fueron los mexicanos quienes intentaron tenerla un poco más. Cuando la tomó Espericueta, lograron su cometido con buena circulación en el mediocampo, aunque la celeste se hizo fuerte en la contención.

Jim Varela y Leonardo Pais estuvieron atentos y efectivos en los relevos, pero al equipo de Fabián Coito le costó avanzar en bloque y abuso de los pelotazos largos para Rodrigo Aguirre. En uno de esos envíos, el delantero de Liverpool saltó a cabecear fuera del área y choco la cabeza con el arquero mexicano, por lo que salió del campo de juego en camilla y dejó su lugar a Juan San Martín a los 25’.

Inmediatamente tuvo la primera situación clara Uruguay. Entre Elbio Álvarez y Guillermo Méndez ejecutaron un contragolpe que hubiera sido perfecto si Álvarez le embocaba al arco, pero su derechazo se fue desviado.

Dos minutos más tarde México contrarrestó con un desborde de Bueno que definió desviado Fierro, y el mismo Fierro fue autor del pase gol a los 30’. Lo que era un pelotazo frontal el delantero lo transformó en asistencia cabeceando al borde del área chica para el toque del capitán Briseño, quien abrió la cuenta con toque corto ante la pasividad de la defensa charrúa.

Con la desventaja salió a proponer más en campo rival Uruguay, y tres minutos después de la apertura casi empata con un zurdazo de Álvarez que se estrelló en el vertical. Así se fueron al entretiempo, con un 1-0 excesivo para lo que fueron merecimientos de uno y otro.

En el complemento, pasó del 4-2-3-1 a un 4-3-3 con Pais, Varela y Moreira en zona de volantes, soltando a Méndez y Álvarez más arriba junto a San Martín. Perdió Uruguay en marca pero ganó en fútbol, aunque aun así le costó hilvanar ataques.

Además, los mexicanos recurrieron a la infracción como sistema para cortar, ante la pasividad de un árbitro tremendamente localista, que inventó faltas, se olvidó de amonestar jugadores locales en situaciones de simulación, infracciones desde atrás, reiteración de faltas y por seguir las jugadas después del pitazo.

También paró el juego en reiteradas ocasiones, e incluso procuró encontrar entre 110.000 personas al gracioso que les apuntaba con un láser a los uruguayos. También dejó ingresar al campo de juego a Julio Gómez con una venda ensangrentada, algo totalmente antirreglamentario.

Cualquier cosa le sirvió para demorar, en complicidad con un equipo local que estaba cada vez más metido atrás y evidenciaba un susto importante. Más aun cuando San Martín estrelló otro disparo en la base del caño.

Uruguay no paraba de ir al frente, pero le costaba hacer tres pases seguidos. Por momentos, abusaron del intento individual Méndez y Álvarez, y el primero fue sustituido por Santiago Charamoni en un intento del técnico Fabián Coito de sumar más delanteros.

Ya había entrado Sebastián Canobra por Maximiliano Moreira, pero nada cambió. La celeste dejó todo, fiel a su costumbre, pero no pudo vulnerar a un equipo que con el correr de los minutos se fue haciendo cada vez más sólido en defensa.

Luego, ya jugando tiempo adicional, encontró de contragolpe en los pies de Giovani Casillas un segundo gol que poco tuvo que ver con el trámite del segundo tiempo y del partido, pero que le permitió abrochar un título que difícilmente hubiera ganado en otro país.

Con el pitazo final del impresentable noruego Moen, se terminó el sueño de campeonato mundial de los gurises celestes, pero lo que no se acaba es un proyecto de selecciones juveniles del que se empiezan a ver resultados.