Defensor Sporting
Con el Repetto de todos

Pablo Repetto: el técnico campeón

Pablo Repetto, entrenador de Defensor Sporting, le cambió la cara al equipo y con algún retoque logró el campeonato merecidamente. Entre otros dichos, el DT violeta destacó a Martín Silva, "un líder positivo que no vende humo".

06.12.2010 15:30

Lectura: 8'

2010-12-06T15:30:00
Compartir en


Pablo Repetto fue la gran explicación del cambio de Defensor Sporting respecto al primer semestre. El entrenador que llegaba de ser vicecampeón con Cerro en el Clausura con 29 puntos, uno menos que los logrados en el Apertura que ganó con los violetas, se llevó todos los méritos con un plantel que, si bien retocó, tuvo la base de la primera mitad del año.

El DT de 36 años confesó en una entrevista con el programa Las Voces del Fútbol de 1410 AM Libre que no durmió demasiado en las últimas horas, ya que “en las derrotas y en los grandes logros es difícil dormir. Fue un viaje largo, me acosté a las 3 AM y me acosté a las 5, y hoy a las 10 ya estaba despierto nuevamente por todo lo que te genera este tipo de partidos, no sólo este, sino también los anteriores”.

El estratega violeta que logró con Fénix el Campeonato Uruguayo de Segunda División de la temporada 2006/07, luego dirigió al conjunto de Capurro en Primera División con buen suceso hasta llegar a Cerro, donde realizó una buena campaña en el Apertura 2008 para luego partir hacia Bolivia a hacerse cargo de Blooming.

A su retorno, para el Clausura 2009, retornó a la Villa para hacer un campañón: terminó segundo detrás de Peñarol y tuvo buenos partidos en la Copa Libertadores, donde mantuvo posibilidades de meterse en octavos de final hasta el último partido de la fase de grupos.

Su llegada a Defensor Sporting

“En el momento me sorprendió”, confesó Repetto en la entrevista. “Me hablaron Marchelli, gerente del club, y Dante Prato (presidente). Me llamó la atención porque si bien uno tiene la ilusión de llegar a un equipo importante, se trataba de un club con una política de contratar gente de la casa. Nos reunimos, y cuando se concretó mi llegada también me sorprendí por la alegría que tenía Prato. Me di cuenta de la gran confianza que tenía en mí y en todo el cuerpo técnico, y por suerte no lo defraudamos”, confesó.

Del presidente de la institución del Parque Rodó, dijo que “es una gran persona. Tuvimos momentos difíciles en este torneo, como el arranque. De los primeros 12 puntos ganamos cuatro, pero sentimos su apoyo y el de los directivos. Confió plenamente en nosotros, y eso fue una de las bases del logro”.

El grupo

Cuando asumió “tenía una idea del plantel y lo había analizado en lo previo, pero después cuando lo vi de adentro encontré cosas que me sorprendieron, no sólo en cuanto a rendimientos sino por madurez. Martín Silva me impactó, no sólo por lo futbolístico sino porque es un líder positivo que trabaja y no vende humo, aparece en los momentos justos con el tono adecuado. Hay capitanes en otros equipos que parece que fueran más líderes, pero Martín es de los líderes que con esa palabra justa me gustan. Me impactó esa forma de liderar, con un perfil similar al de Andrés Fleurquin. Son tipos que están en la chiquita todos los días, que los ves y no los ves”.

Sobre el veterano jugador que pegó la vuelta del fútbol europeo, destacó que “fue muy positivo para el grupo, marcando el camino sobre todo a los jóvenes. Tener jugadores así es muy importante porque van dejando enseñanzas a los más chicos. A veces gritaba más que yo y más que el profe en los partidos, porque siempre puso lo colectivo por encima de lo individual. Sólo tengo elogios para un gran profesional y un tipo que desde su lugar siempre aportó su granito de arena”.

“Hicimos un recambio importante, llegamos y les dijimos a los futbolistas que los que se quedaban era porque iban a tener posibilidades, y los que no, no iban a continuar, por un tema de salud de ambos. Evaluamos algunos chicos del club, y otros que ya conocíamos consideramos que no se adecuaban a nuestras necesidades, y a partir de allí pusimos en marcha las contrataciones, buscando armar un grupo heterogéneo, con variantes y jugadores en varias posiciones y con distintos perfiles”, declaró.

El partido clave

Consultado por el arranque frenético de Tacuarembó, que dejó boquiabiertos a propios y extraños poniéndose en ventaja a los 17 minutos, reconoció que “me sorprendió, por la velocidad y la dinámica que mostraron. Había analizado los partidos anteriores y creo que fue el mejor primer tiempo del año de ellos. Nosotros los primeros minutos sentimos la ansiedad y la obligación de ganar, que a veces te juega en contra y es difícil de manejar porque te jugas lo hecho en el año. Habíamos tenido un buen torneo, pero teníamos que ganar algo”.

El DT era consciente de que “estábamos jugando nuestro peor primer tiempo del año, pero igual tenía confianza en el equipo -aunque no estábamos funcionando- porque en cualquier momento podía aparecer la individualidad de alguno de los jugadores de clase que tiene este plantel, y aparecieron Rodrigo Mora y Diego De Souza. Luego manejamos la ventaja con holgura y tranquilidad y no tuvimos problemas (…) Abrochamos la victoria con el tercer gol, porque era imposible que nos empataran. Habíamos tomado la pelota, el equipo estaba tranquilo y ellos ya no tenían fuerza”.

“En el entretiempo les dije que estábamos atados, nos teníamos que soltar. Ellos no se jugaban nada, estaban sueltos y nosotros no. Teníamos que tener la personalidad para encarar el segundo tiempo de otra manera”, dijo el entrenador violeta, y agregó que “nunca pensé en la derrota. Cuando estábamos llegando al estadio y veíamos a toda esa gente, sabíamos que no le podíamos fallar”.

De menos a más

Respecto a los momentos del Torneo, señaló que el peor fue “cuando perdimos con Bella Vista. Fue la segunda derrota consecutiva, y nos dieron vuelta el resultado en la hora. Ahí estaba complicada la cosa, incluso con algún insulto de la gente que estaba nerviosa, pero es normal que pase eso cuando se pierde y uno lo acepta. A partir de ahí sólo se perdió contra Nacional”.

Ese cotejo ante los tricolores fue el primero en el que Juan Ramón Carrasco salió victorioso ante un equipo dirigido por Repetto. Parecía que a Defensor se le venía la noche, pero el DT siempre tuvo claro que “perdimos una posibilidad y teníamos dos. No habíamos hecho un gran partido, y aunque el resultado no fue justo debíamos olvidarlo. Perdimos una chance pero teníamos otra y por suerte logramos el resultado”.

Juventud y currículum

El director técnico violeta considera que su juventud lo favorece, desmitificando aquello de la distancia que tiene que existir con los dirigidos dado que la misma “se marca siendo justo, y así el jugador te respeta. Eso se logra poniendo al que juega mejor, no casándose con los nombres. Si hay un jugador que está en un nivel inferior y lo pongo, me siento mal. Pasa por un convencimiento y por no traicionarse a uno mismo y tampoco al grupo. Tiene que jugar el mejor, independientemente del nombre, o si es del club o si lo trajiste vos”.

Por último, recordó su época de jugador, recordada por unos pocos. “Comencé en juveniles de Wanderers, Racing y pasé a Fénix, donde debuté en 1995 y jugué hasta el año 2000. En 1998 me fracturé, estuve casi un año y medio sin jugar, pasé a Villa Teresa seis meses y me di cuenta que no podía seguir. Si ya era mediopelo, después de tanto tiempo sin jugar no iba a andar bien. Por eso empecé el curso y en 2002 comencé dirigiendo la 5ª Division de Fénix”.

Esa oportunidad en el conjunto de Capurro “fue la más difícil, porque aparecí y no era conocido en el fútbol. Si me iba mal tenía que dirigir el Baby Fútbol, porque Fénix era el único club donde me conocían. Fue la época más complicada, porque no podía errar, tenía sólo esa posibilidad”.

“Cuando me ofrecieron el primer equipo lo pensé bien, pero creí que no erraba por la base de juveniles que había, que la conocía muy bien, y por suerte no erré”. Y así hasta la actualidad, donde no erra, está en el tapete y ya no sólo se gana el Repetto de todos, sino ahora también campeonatos.