Fútbol uruguayo
Hasta siempre, campeón

El adiós a Alcides Ghiggia

Una multitud despidió a Alcides Ghiggia en el Panteón de los Olímpicos en el cementerio del Buceo este viernes por la tarde. En la ceremonia hicieron uso de la palabra autoridades, periodistas y ex futbolistas.
17.07.2015 17:47


Wilmar Valdez, Fernando Morena, Julio Toyos y Atilio Garrido, entre otros, fueron los oradores en el sepelio de Alcides Ghiggia en el cementerio del Buceo ante una cientos de personas.

El cortejo fúnebre partió después de las 16 horas desde el Palacio Legislativo y recorrió Avenida Libertador, Avenida 18 de Julio y Rivera. En distintas zonas de Montevideo la gente se arrimó a saludar con banderas y aplausos el paso del féretro del héroe de Maracaná.

Las palabras de Sendic

"Con el adiós que hoy le estamos dando a don Alcides, sin lugar a dudas, estamos despidiendo a quien marcó a fuego la idiosincrasia deportiva y la personalidad de los habitantes del país", destacó el vicepresidente Raúl Sendic durante su alocución en el velatorio de Alcides Edgardo Ghiggia.

Sendic dedicó unas palabras a recordar al campeón de Maracaná en el marco de los honores fúnebres que se le tributaron en el Salón de los Pasos Perdidos.

En su discurso, el vicepresidente destacó que Ghiggia fue protagonista de "la mayor epopeya jamás igualada en la historia del fútbol mundial" e hizo hincapié en que el campeón del 50 "es el más claro ejemplo de que una persona humilde puede transformarse en victoriosa".

Sendic también citó un tramo del libro El fútbol a sol y sombra de Eduardo Galeano en el que define el triunfo en Brasil como el "más estrepitoso silencio en la historia del fútbol mundial".

La ceremonia

A las 11:50 llegó al Palacio Legislativo el ataúd con los restos mortales de Alcides Ghiggia, que serán velados allí con honores fúnebres hasta las 16 horas. El sepelio será a partir de esa hora en el cementerio del Buceo.

Presidencia decretó este jueves "duelo oficial" por la muerte del ex futbolista Alcides Edgardo Ghiggia, por lo que la bandera nacional permanecerá a media asta durante la jornada del viernes.

"Fue un gran padre, muy estricto, pero también un hombre que mostraba su perfil dulce", aseguró su hijo Arcadio en la sala velatoria Previsión, lugar donde acudió un buen puñado de periodistas.

"Andaba un poco débil (...) y se sentía disminuido. Tenía un corazón grande, de deportista (...) y decidió irse un 16 de julio", expresó Arcadio.

El hijo de Ghiggia también indicó que quiere que se recuerde a su padre "como una persona dada y como un icono del fútbol mundial".

Alcides Edgardo Ghiggia, el último campeón del Maracaná que quedaba con vida, falleció de un ataque al corazón este jueves sobre las 18.30 horas, según confirmó el hijo del autor del gol más importante del fútbol uruguayo, Arcadio, a Montevideo Portal.

En esta jornada, se cumplían 65 años de la gesta histórica del 16 de julio de 1950, cuando Uruguay le ganaba 2-1 a Brasil y silenciaba miles de personas en Maracaná. Proeza que fue considerada como la máxima de este fútbol, y, quizás, de las más importantes del fútbol mundial.

Caracterizado siempre con los colores de Peñarol, Ghiggia le dio al deporte charrúa el máximo reconocimiento; con su tanto a Barbosa, el arquero brasileño, logró la segunda Copa del Mundo para los uruguayos, y la más significativa gesta, aún inigualable.

Ghiggia nació el 22 de diciembre de 1926 en Montevideo, y él mismo sabía de la magnitud de su gesta. "Solo tres personas en la historia han conseguido hacer callar al Maracaná con un solo gesto: el papa, Frank Sinatra y yo", había repetido en varias ocasiones, dejando en claro la figura que representaba.

En sus últimas apariciones públicas, después de su recuperación del accidente de tránsito que había tenido, comentó, entre otras cosas, la situación de Luis Suárez en el Mundial de Brasil el año pasado. El ídolo de Maracaná fue muy duro con el delantero, y apoyó la sanción que la FIFA le dio al salteño.

Justo 65 años después, Ghiggia falleció y con él se fue el último jugador de los que, aquel 16 de julio de 1950, escribieron uno de los capítulos más importantes del deporte mundial.