Fútbol uruguayo
Una viaje exótico

Daniel Enríquez y su experiencia en Vietnam, donde el coronavirus no registra muertes

El ex gerente deportivo de Nacional contó su fallida experiencia en lo deportivo y lleva un mes en cuarentena.

06.04.2020 11:33

Lectura: 7'

2020-04-06T11:33:00
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Daniel Enríquez llegó hace un mes de Vietnam, donde estuvo trabajando en el Há Noi como gerente deportivo pero ni siquiera llegó a debutar. De su mala experiencia deportiva y de cómo hizo ese enorme asiático de más de 90 millones de habitantes para no sufrir muertes por coronavirus, dialogó con el programa Tuya y Mía, de Radio El Espectador.

Antes de empezar a trabajar fue a conocer la ciudad un par de semanas en noviembre, para luego volver el 1.º de diciembre junto a su pareja para trabajar. A los pocos días "empezó todo el tema del coronavirus en China". "No sentimos el coletazo porque no imaginamos que tuviera la expansión que después tuvo, con una ciudad bloqueada en su ingreso", recordó.

"Desde ahí empezamos a acostumbrarnos a escuchar sobre el virus. Es un lugar donde ya estaba impuesta la cultura del tapaboca y los guantes, y de tomarte la temperatura en cada lugar", comentó Enríquez, quien se encuentra en Montevideo realizando una cuarentena voluntaria y recuerda que al llegar al Aeropuerto de Carrasco el 5 de marzo era "el único con tapabocas".

"Un poco de vergüenza te da, pero llevábamos cuatro meses así. Te acostumbrás hasta a dormir con el tapabocas. De por sí mucha gente lo usa en Vietnam por la polución, como en China. Ha Noi es una ciudad copada por las motos, que hasta te hacen de Uber. En moto llegás en 20 minutos a un lugar donde en auto demorás dos horas. Preferí no manejar auto", explicó.

"Desde lo deportivo fue muy malo" y "Vietnam sigue siendo Vietnam"

"Fui contratado por el Ha Noi, el equipo más importante del país y de la zona del sureste asiático, que son 10 países. La experiencia fue de aprendizaje total y no me arrepiento, aunque desde lo deportivo fue muy malo. No llegué a arrancar el campeonato y me fui el 1.º de febrero. Ya el campeonato se había pospuesto porque estaba instalado el tema del coronavirus", comentó.

"Había ido 15 días en noviembre y me pareció bárbaro el club, el desafío y el proyecto, que se los envié yo a ellos por escrito. Lo ideamos con el profesor Nicolás Gandini y con Estéfano Zammarelli, que iba de analista. Es un equipo importante en su país y en la región, pero a nivel de copas internacionales cuando avanza de fase y le toca un mata a mata con chinos, coreanos o japoneses, está tres o cuatro goles abajo", agregó.

"El Ha Noi Ganó tres de los últimos cuatro campeonatos vietnamitas y en noviembre de 2019 ganó la liga y la copa. Es un club muy grande con mucho potencial. Lo que no conocía era su cultura y su idiosincrasia. Una vez alguien me dijo que las ciudades pueden crecer, pero las cabezas siguen siendo las mismas. Podés ver una ciudad moderna, pero estando ahí te das cuenta que Vietnam sigue siendo Vietnam aunque tenga rascacielos, shoppings y lujos. La gente sigue andando en las motos y comiendo en la calle", explicó.

"Se olvidaron del proyecto. No había onda para cambiar"

"Cuando volví el 1.º de diciembre para arrancar la temporada ahí, se olvidaron del proyecto y era un descontrol total. Lo peor es que no había onda para cambiar. Hablé con el dueño y el presidente, que fueron los que me contrataron, e intervinieron con los funcionarios y fundamentalmente con el técnico, que no quería cambios. Él me dijo que no quería cambios porque ya era campeón. Es un club grande en Vietnam cuidando su chacrita y no le interesaba jugar la Champions de Asia. Ahí me pregunté para qué me llevaron", añadió.

"Cuando te vas a un lugar así, lo que está en la tapa del libro es llevar uno al técnico. Yo confié en el presidente y el dueño. Ellos me dijeron que me iba a costar cambiar y que ese cambio podía llevar un año. Me pidieron que no nos fuéramos ni yo ni mis colaboradores. Fue un espaldarazo grande que nos avisaran y nos bancaran", dijo, pero en los hechos fue distinto.

"El tema fue cuando quisimos poner un doble horario y el técnico se oponía. Queríamos hacer triple horario y el técnico quería ocho semanas de pretemporada con horario simple, cuando acá son 10 o 12 días. Nosotros le explicábamos que en el fútbol profesional se trabaja distinto, pero no hubo caso. Logramos bajarla a cinco semanas, pero ni siquiera trabajaban fuerte. El lunes corrían, el martes un poco de gimnasio y el miércoles un poco de pelota. Eran tres días que en Uruguay lo metés en uno", expresó.

"Los jugadores vietnamitas nunca pisaron un gimnasio"

"Los futbolistas vietnamitas son magros y veloces, pero cero trabajo. Nunca pisaron un gimnasio. Cero fuerza y cero potencia. Chocan con un japonés y el japonés los pasa por arriba. Tienen mucha técnica, pero cero sacrificio. Es todo light. No hay pressing, no hay una patada. No hay nada", lamentó, y tras varios choques decidió irse.

"A la semana de la pretemporada ya se quería ir el profe porque el técnico entraba a la cancha y le cortaba el entrenamiento con un ‘finish', que era la única palabra que sabía en inglés. En el club no había un profe. Había tres colaboradores del técnico pero ni un profe. Llevamos a Nicolás Gandini, que incluso llevó a su familia, pero a la semana me dijo que no aguantaba más. Al mes ya se fue y después se fue Estéfano. Solo no me iba a quedar", explicó.

"Vi que no funcionaba la cosa cuando fui a hablar con el presidente y el dueño y noté que no querían chocar con el técnico, con la gente del club ni con los jugadores. Me pidieron que me manejara un poco yo con el entrenador pero ellos no querían discutir", lamentó.

La vuelta a casa: "En la calle, por el tema del coronavirus, estaba más seguro allá"

"En Vietnam anduvimos con mi pareja por todos lados y sin temor a nada", dijo, y los números lo respaldan. Há Noi, con nueve millones de habitantes, es la capital de un país que registra 91 millones de habitantes, 241 contagiados de COVID-19 y ningún fallecido.

"Fuimos a comer en a las mesitas chicas que hay en la calle y también a restoranes, donde en la puerta nos controlaban la temperatura. Al que tuviera fiebre lo mandaban a la casa y a hacer cuarentena. Me sentí protegido y controlado. Es un país donde si el gobierno da una orden, se cumple. Creo que por eso fue que lo controlaron", explicó.

"De Vietnam nos fuimos a Laos y Camboya, y terminamos en Tailandia. Estuvimos más de 40 días de viaje. Llegó un momento que queríamos volver para estar con nuestros afectos. Por tres días pudimos salir de allá sin tener los problemas que tuvieron otros uruguayos que se fueron quedando varados por diferentes lugares", explicó.

"Desde que llegué el domingo 5 de marzo me puse en cuarentena con mi pareja", agregó Enríquez, quien se siente "seguro al estar dentro de casa". "Pero si anduviera en la calle, me sentiría más inseguro que allá respecto al coronavirus", concluyó.

 

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