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Esa sonrisa inolvidable

10 años del fallecimiento del "Gonchi"

Este viernes se cumplieron diez años del fallecimiento del corredor uruguayo Gonzalo "Gonchi" Rodríguez, luego de sufrir un trágico accidente automovilístico en el autódromo de Laguna Seca, en Estados Unidos.
11.09.2009 15:51

Gonzalo "Gonchi" Rodríguez era una persona sencilla, llena de fe y optimismo para concretar sus sueños. Su humildad, su solidaridad y su cálida sonrisa lo acercaron a todos aquellos que quería, y también a aquellos que no lo conocieron personalmente. Gonchi dejó impreso en miles de uruguayos sentimientos de admiración, respeto y orgullo; por su compromiso, talento, humildad, esfuerzo y perseverancia para conseguir lo que soñaba.

Nació en Uruguay el 22 de enero de 1971. Orgulloso y respetuoso de sus orígenes charrúas supo llevar a lo más alto de los podios mundiales la bandera uruguaya.

Siendo hijo de un corredor, Gonzalo creció rodeado por el mundo del automovilismo. A los siete años se subió a su primera moto y a los nueve aprendió a manejar autos. A los 14 años, debutó en karting, su padre, Jorge Rodríguez (Ex - Piloto Turismo Libre) solía decir: "Bueno, aquí les traigo al Pilotín". Aquel Pilotín tenía las particularidades de debutar con 14 años y marcar a fuego dos enormes atributos: condiciones conductivas que lo destacaban sobre el resto y una amplia sonrisa entre tanta cara adusta.

Antes de que su padre comenzara a tirar la gorra al aire en cada triunfo, Gonchi recibía su primer reconocimiento. Una humilde plaqueta que le distinguía como la revelación del año en kart. Desde entonces muchas carreras y muchos podios los fines de semana en el Autódromo de El Pinar, dos Sudamericanos y un Mundial, el de Valance, Francia en 1989 donde estableció el récord de vueltas.

A los 17 años, Gonzalo comenzó a intercalar el karting con Fórmula 4 y en su primer año, fue Vice-Campeón Nacional. En 1989, fue Campeón de la Ge.Mo. y como complemento corrió en autos con techo, donde ganó las "2 horas" con Mario Fontes. En 1991, nuevamente fue Vice-Campeón y comenzó a incursionar en la Formula 3 donde finalizó la temporada en quinto lugar.

Gonzalo no contaba con los recursos económicos con que otros pilotos cuentan, por ende, debió desempeñar varias funciones dentro de los equipos, por ejemplo: barrer talleres y servir de chofer. Esta situación lo hizo llevar su fuerza de voluntad al máximo, todo por ser fiel a su pasión. La cruda realidad que le tocó vivir en Europa y sobre todo en los primeros años, hizo que valorara mucho más cada uno de sus triunfos.

Paso a paso, fue ascendiendo por el camino del éxito. En 1992 inició su carrera internacional. Gonchi decidió jugarse por su sueño, llegar a la más alta categoría del automovilismo. Para ello viajó a España y se radicó en Madrid para competir en la Fórmula Ford, una categoría considerada bisagra para seguir avanzando en el automovilismo ibérico. Allí participo en el Team '92 de la Fórmula Ford, para pasar al año siguiente a la Fórmula Renault, al equipo FadSport. Luego, su destino fue Inglaterra, donde compitió para el equipo Minister International, de donde saltó a la Fórmula 3 Británica.

En 1996 pasa a competir en la Fórmula 2 Británica, logrando en 6 carreras 4 segundos puestos. Ya en ese entonces el piloto uruguayo se perfilaba con gran futuro dentro del automovilismo internacional.

En 1998 llega al Equipo Astromega, a la Fórmula 3000 ó F1 Junior donde, a pesar de comenzar a competir a final de temporada, logra terminar tercero en el campeonato. Gonzalo peleó el campeonato este año con Nick Heidfeld y Juan Pablo Montoya, ganando en SPA - Francorchamps.

Para "Gonchi" 1999 fue el año de su consagración como piloto, logrando ganar en el Gran Premio de Mónaco; así fue el primer uruguayo en tener el orgullo de escuchar el himno nacional y ver izarse la bandera uruguaya en el principado de Mónaco y, con él, 3 millones de uruguayos se emocionaron hasta las lágrimas.

Mucho se podría decir sobre "Gonchi" pero lo más importante fueron sus valores, que lo ayudaron a seguir cuando las cosas no salían; lo ayudaron a valorar los momentos y sobre todo a las personas que lo apoyaban y acompañaban.

¡Por siempre Gonchi! ¡Gracias Campeón!